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martes, 4 de mayo de 2010

La nube de cenizas del volcán de Islandia


Sobre nubes volcánicas

INÉS GALINDO JIMÉNEZ 16/04/2010

La erupción del volcán islandés Eyjafjall tiene colapsados los aeropuertos europeos desde ayer. Esta erupción comenzó el pasado 20 de marzo y, aunque el lunes parecía que la erupción se detenía, el martes por la noche comenzó a registrarse un enjambre de sismos que acabó en la apertura de un nuevo centro de emisión el miércoles. Desde esta nueva boca se formó ayer una columna eruptiva de unos ocho kilómetros, generando una nube de cenizas que se ha desplazado sobre el noroeste de Europa, imposibilitando el tráfico aéreo. Las columnas eruptivas están formadas por gases y fragmentos de rocas y magma que ascienden hacia la atmósfera por el empuje de gases y por convección. Cuando la densidad de la columna es igual a la de la atmósfera, las partículas más finas se expanden propagándose lateralmente a favor del viento. Las partículas más gruesas caen por gravedad originando flujos piroclásticos.

La ceniza volcánica está compuesta por rocas de grano muy fino y fragmentos de minerales y vidrio volcánico. Son partículas pesadas, muy duras y abrasivas de tamaño inferior a dos milímetros, aunque a distancia del centro de emisión suelen ser menores de 0,5 milímetros. Las partículas más pequeñas.

La suspensión del tráfico aéreo en esa zona está totalmente justificada y es una medida preventiva necesaria ya que puede provocar la detención de todos los motores al mismo tiempo. Esto se produce porque la ceniza se funde por el calor de los motores afectando al flujo de gases de combustión y provocando la parada del motor. Otros efectos de la ceniza son la disminución de la visibilidad, la afección a los equipos de vuelo y la abrasión del fuselaje.

Aunque los volcanólogos pueden pronosticar con cierta precisión cuando un volcán (estudiado y monitorizado) va a entrar en erupción, predecir cuando esta erupción va a parar es complicado. En base al estudio de las erupciones anteriores podría durar semanas, meses o incluso años. La actual erupción, además de la emisión de lavas y cenizas, está fundiendo una capa de hielo de unos 200 metros de espesor y ha provocado grandes inundaciones. Estos flujos han destruido puentes y carreteras. Más de 800 personas han sido evacuadas como medida de prevención.

Ahora, los volcanólogos islandeses están siguiendo con especial atención la información que obtienen del Katla, un volcán vecino que se ha reactivado tras las tres erupciones históricas del Eyjafjall. La última erupción del Katla fue en 1918.

Otro volcán cercano, el Laki entró en erupción en 1783 y su ceniza cubrió más de 8.000 kilómetros cuadrados. Durante esta erupción se emitieron más de 10 millones de toneladas de SO2, que reaccionó en la atmósfera originando una densa nube de ácido sulfhídrico. La temperatura del planeta disminuyó y el invierno de 1784 fue uno de los más fríos en Europa. El envenenamiento de reses y la destrucción de los cultivos provocaron una hambruna en todo el norte de Europa. Esta situación ha sido propuesta como uno de los disparadores de la revolución francesa.

Este fenómeno no es aislado, son comunes los cierres de aeropuertos en el mundo a causa de nubes de ceniza volcánica. Uno de los casos más espectaculares fue el del volcán Pinatubo en 1991, una erupción mucho más explosiva que la de Islandia, en la que las cenizas llegaron a distancias de hasta 1.740 kilómetros del volcán. Las erupciones del Etna suelen tener consecuencias en el aeropuerto de Catania.

Las nubes de ceniza son solo uno de los peligros que pueden asociarse a las erupciones volcánicas. Otros peligros son los flujos de lava, los flujos piroclásticos, la proyección de piroclastos, sismicidad, etc. El hecho de que se produzcan fenómenos volcánicos de distinto tipo y con diferentes efectos hace del estudio de la peligrosidad volcánica un tema complejo pero abordable, y es en este sentido en el que estamos trabajando desde el IGME. En 2007 se presentó el mapa de peligrosidad volcánica de Tenerife y ahora Laura Becerril (IGME) está desarrollando una Tesis Doctoral en El Hierro sobre el análisis de la peligrosidad volcánica.

Fuente: ElPaís, 16/04/2010

Puedes consultar más información sobre el volcán de Islandia pulsando aquí.

martes, 26 de enero de 2010

Extremadura cuenta con un plan especial de protección ante riesgo sísmico

El Consejo de Gobierno de la Junta aprueba el Plan Especial de Protección Civil de Extremadura ante el Riesgo Sísmico (Plasismex), que contempla la prevención de daños ocasionados por los terremotos.

Según la agencia Europa Press, el Ejecutivo regional recuerda que los terremotos generan numerosas víctimas, daños en edificios, infraestructurase interrupción del funcionamiento de servicios esenciales.

Además, el país está situado en un área de actividad sísmica de relativa importancia y parte de la comunidad autónoma de Extremadura se encuentra en una zona donde son previsibles sismos de intensidad igual o superior a los de grado VI, por lo es necesario disponer de un Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico de Extremadura (Plasismex).

El Plasismex establece que, según lo dispuesto por la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico, en Extremadura sólo existe un municipio, Valencia de Monbuey, que está obligado a realizar un Plan de Actuación en el ámbito local (PAM), sin embargo recomienda la elaboración del PAM, por vulnerabilidad de las edificaciones, en 60 municipios de Badajoz y 28 municipios de Cáceres y, por daño en las viviendas, a 16 municipios de Badajoz y 3 municipios de Cáceres.

Asimismo, el Plasismex determina también una estructura operativa en fases, que dispone la activación del plan, los procedimientos de actuación, los planes de actuación de ámbito local, de autoprotección y los criterios para su elaboración, la información a la población antes, durante y después de la emergencia, la implantación y el mantenimiento de la operatividad, y por último el catálogo de medios y recursos.

La elaboración e implantación de este plan supone un medio fundamental para la prevención de los daños ocasionados por estos fenómenos al prever, mediante la correspondiente planificación, la organización de los recursos, materiales y humanos, que podrían ser requeridos para la asistencia y protección a la población, en caso de que ocurriese una catástrofe sísmica.

06/06/2009 elperiodicoextremadura.com

martes, 16 de junio de 2009

Riesgo sísmico en Extremadura

ESCASA PROBABILIDAD DE QUE SE PRODUZCAN DAÑOS HUMANOS

La cuarta parte de los pueblos de la región presenta riesgo de sufrir terremotos

Sin embargo, es escasa la probabilidad de que se produzcan daños humanos o materiales en casi todas esas localidades
La cuarta parte de los pueblos de la región presenta riesgo de sufrir terremotos
Daños sísmicos en Coria.|HOY
El gran terremoto de Lisboa mató a más de 60.000 personas en 1755. El incendio que provocó destruyó casi por completo una de las ciudades más populosas de Europa por aquel entonces.
La catástrofe también se dejó sentir en Extremadura. En Coria, derrumbó la cubierta de la catedral y mató a dos canónigos, aunque otras fuentes hablan de que también fallecieron una veintena de feligreses. Más de 250 años después, aún se pueden ver las grietas en la fachada.
En Badajoz, asimismo, los temblores se dejaron sentir durante 15 minutos como consecuencia del mismo seísmo.
España no es Japón ni California, pero no está exenta de sufrirlos. A lo largo de la historia, varios han sido los sucesos de ese tipo que se han sucedido en el territorio, afortunadamente sin que ninguno alcance la categoría de hecho catastrófico.
Extremadura tampoco se libra. Se han documentado al menos 21 movimientos a lo largo de la historia hasta comienzos del siglo pasado. Desde que la ciencia permite un seguimiento más preciso, hay registrados 17 en los últimos 20 años.

Plan específico
De hecho, parte de la región tiene riesgo de sufrir seísmos de intensidad de grado VI, según el Instituto Geográfico Nacional. Por este motivo, es preceptiva la elaboración de un plan específico, que en Extremadura recibe el casi impronunciable nombre de Plasismex (Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico de Extremadura).
Fue aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta el pasado día 5 de junio y publicado en el Diario Oficial del estado el jueves siguiente, día 11.
En teoría, este plan es la 'hoja de ruta' que debe movilizar los recursos humanos y materiales en caso de catástrofe de origen sísmico.
También incluye el esquema de coordinación entre administraciones, los planes preventivos e, incluso, la manera en la que hay que aportar información a la población. No falta la descripción de los cargos y mandos que deben tomar las decisiones correspondientes en cada momento.
De su contenido, destaca que la zona con más riesgo sísmico de Extremadura es el término municipal de Valencia del Mombuey, en el extremo suroccidental de la región. Según los estudios, tiene una peligrosidad sísmica igual o superior a VII dentro de una escala que está definida a nivel europeo y que alcanza hasta el nivel XII.
Este nivel VII es el más bajo de los que pueden tener consecuencias. Según se informó cuando el Gobierno presentó el nuevo mapa español de peligrosidad, hace cinco años, en este grado la mayoría de las personas se asustan e intenta correr fuera de los edificios.
En esta situación, mucha gente tendría dificultades para mantenerse en pie, especialmente en las plantas superiores, y habría efectos dañinos para las estructuras de edificios y otras construcciones.

Menos riesgo
Además, existen otros 104 municipios que tienen una peligrosidad igual o superior a VI. En este caso, incluso hay gente que se encuentra en la calle que no lo siente, aunque sí todo aquel que se encuentra dentro de un edificio.
Pueden caerse pequeños objetos y los muebles se pueden desplazar. En ocasiones, se pueden romper vasos y platos.
Todos los municipios afectados se encuentran en el sur y el oeste de la región, de forma que suponen prácticamente la cuarta parte de los 383 municipios que existen en Extremadura. Concretamente, suponen el 27,4% del conjunto de poblaciones. La gran mayoría de los afectados se encuentran en Badajoz (95), mientras que apenas nueve están en Cáceres.
Gran parte de ellos, concretamente 88, deberán elaborar lo que se ha venido en denominar planes de actuación en el ámbito local, en donde se detalla cómo hay que actuar en cada ámbito concreto en caso de terremoto.
Para acotar más este universo muestral, se han cruzado los datos de peligrosidad con los del riesgo de cada localidad. Es decir, las características y antigüedad de las viviendas. Como resultado, se llega a la conclusión de que 19 pueblos tienen un riesgo 'moderado' de sufrir daños en las viviendas.
Entre ellos, está obviamente Valencia del Mombuey, quince localidades más o menos cercanas y tres de la provincia de Cáceres: Herrera de Alcántara, Herreruela y Membrío.
Siguiendo con esta dinámica, también se ha evaluado la posibilidad de que se registren víctimas en las distintas zonas estudiadas. El resultado es obvio: hay más probabilidades en las áreas más pobladas con independencia de la incidencia sísmica. Badajoz capital aparece como el núcleo con más probabilidades de sufrir heridos y muertos.

Elementos vulnerables
El plan de acción de la Junta no sólo tiene en cuenta los posibles daños directos contra las personas, también contra las instalaciones que son especialmente vulnerables o tienen una especial relevancia.
A estos efectos, se han identificado diez centros de atención primaria que se encuentran en la zona más expuesta a los riesgos sísmicos. También hay 44 consultores locales, además de cinco hogares y 20 residencias de mayores.
En el apartado de infraestructuras, se vigilarán especialmente 13 carreteras principales y 28 intercomarcales. En cuanto al ferrocarril, se señalan especialmente tres líneas: A-8 (Plasencia-Sevilla), R10 (Madrid-Badajoz) y R9 (Ciudad Real-Badajoz por Cabeza del Buey).
También se incluyen cinco estaciones o apeaderos. Esta relación se cierra con las instalaciones de Gas Extremadura en Olivenza y 13 embalses y presas de agua.
El documento también describe cinco niveles de gravedad. Van desde el 0, en el que se nota el temblor pero no hay daños humanos ni materiales; hasta el 3, donde el Ministerio del Interior declararía una emergencia nacional. Como novedad, Extremadura añade el 4, que implica la rehabilitación de las zonas afectadas y el realojo de los afectados.

Luis Expósito, Badajoz. www.hoy.es 16/06/2009

domingo, 8 de junio de 2008

Relación entre los terremotos y volcanes demostrada científicamente

Los terremotos pueden provocar grandes erupciones volcánicas

En un trabajo que publica «Nature», se demuestra esta relación por primera vez

Los terremotos no sólo pueden derribar puentes, casas y edificios. Al mismo tiempo, los temblores de tierra pueden despertar a los volcanes y desencadenar erupciones gigantescas de lava, provocando todavía más destrozos. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo de científicos, tras estudiar la peligrosa relación entre estos dos fenómenos geológicos.

A pesar de que tanto los terremotos como las erupciones volcánicas son manifestaciones externas de los grandes movimientos que se producen en las placas tectónicas de la corteza terrestre, hasta ahora no se había descubierto ninguna relación directa entre estos dos desastres naturales.

Sin embargo, el estudio que hoy publican en la revista Nature los investigadores Alan Linde y Selwyn Sacks, del Instituto Carnegie en Washington (EEUU), sugiere que en muchos casos pueden existir vínculos causales entre los temblores sísmicos y la actividad volcánica.

El trabajo de estos científicos empezó con el estudio de un terremoto que se produjo en la localidad de Landers, en el sur de California, en 1992. Este temblor extendió su impacto a una distancia de unos 1.000 kilómetros a la redonda, y aparentemente generó actividad volcánica en la zona. Tras analizar este caso, los investigadores decidieron explorar la relación entre los terremotos y las erupciones en más profundidad.

Linde y Sacks analizaron los datos históricos de 204 grandes terremotos que se produjeron durante los últimos siglos, y comprobaron si al mismo tiempo se habían producido erupciones volcánicas cerca de sus epicentros.

Esta investigación reveló que, efectivamente, en las primeras 48 horas que siguieron a estos temblores, se generó un número muy elevado de erupciones en un radio de hasta 750 kilómetros.

Erupciones en pareja

«La cantidad de erupciones que se produce después de un gran terremoto es relativamente grande, y parece indicar de una forma clara que al menos algunos de estos temblores generan actividad volcánica», explican los científicos en su trabajo.

Los terremotos también podrían explicar el fenómeno de las llamadas «erupciones en pareja». A veces, dos volcanes que se encuentran a menos de 200 kilómetros de distancia erupcionan casi a la vez, con menos de 48 horas de diferencia entre la primera erupción y la segunda. Linde y Sacks creen que lo más probable es que los temblores sísmicos que provoca el primer volcán pueden desencadenar una segunda erupción en un volcán vecino.

Según los autores del estudio, estos descubrimientos demuestran la necesidad de controlar la actividad volcánica a un nivel global, sobre todo cuando se produzcan temblores de tierra que puedan desencadenar erupciones. En su opinión, de momento «todavía hay muchos volcanes que no están bien controlados».

Fuente: El Mundo

Erupción del volcán Chaitén

LA ERUPCIÓN DEL CHAITÉN PONE EN ALERTA A LAS AUTORIDADES CHILENAS

Cuando la tierra ruge

Más de 6.000 personas tuvieron que huir por la amenaza del volcán

El Chaitén ni siquiera estaba considerado uno de los más activos

Aunque no hay gente en la zona, hay peligro de que se cree una nube piroclástica

SANTIAGO (CHILE).- Los habitantes de Chaitén, una pequeña ciudad costera de la Patagonia chilena, vivían hasta hace un mes sin sobre saltos, conscientes de pertenecer al extremo sur del mundo y muy alejados de la capital (1.225 Km). Acostumbrados a una vida tranquila, sólo interrumpida por la llegada de turistas atraídos por un entorno privilegiado, como frondosos bosques, el Pacífico en su grado más puro, un cielo de un azul casi cristalino, y la belleza de volcanes que lo rodeaban.

Sin embargo, el pasado 1 de mayo la tierra comenzó a temblar bajo sus pies. Fueron dos días durante los cuales debieron soportar cerca de sesenta movimientos sísmicos que llegaron a los 4,3 grados en la escala Mercalli. Todas las alertas se encendieron, pero nadie, ni siquiera los más avanzados detectores de erupciones volcánicas sospecharon lo que se avecinaba.

A sólo 10 kilómetros el volcán Chaitén, de no más de 1.000 metros de altura y un cráter de tres kilómetros de diámetro dormía plácido desde hace 9.370 años. Estaba considerado un volcán apagado, por lo que nadie imaginaba su erupción, ni siquiera sonaron las luces de alarma en el Observatorio Volcanológico de Los Andes Sur (OVDAS) que monitorea de cerca cualquier indicio de actividad volcánica.

Se hizo la noche

Sin embargo, a las 10,30 de la mañana del segundo día de temblores y cuando entre la población aumentaba la incertidumbre y el nerviosismo, la ciudad comenzó a cubrirse de ceniza. Las autoridades, aun ajenas a lo que estaba pasando recomendaron a los habitantes que se encerraran en sus casas y taparan los orificios con paños húmedos. En cuestión de minutos la ciudad quedó a oscuras, inexplicablemente se hizo de noche. Todos creyeron en un principio que las cenizas provenían del voluminoso volcán Michinmahuida, a sólo 40 kilómetros.

A las dos de la mañana se produjo una gran explosión con una tremenda erupción de cenizas que alcanzó 30 km de altura. Al día siguiente las cenizas alcanzaron a los pueblos vecinos de Futaleufú y Palena llegando incluso al Atlantico. La fumarola podía verse desde unos 180 kilómetros del lugar y las cenizas cubrieron un área de 10 kilómetros, alcanzando incluso a localidades de la vecina Argentina, como Esquel, que amaneció bajo un manto gris. Entonces se activaron todas las sirenas de emergencia. Se decretó la alerta máxima y la evacuación total de la población.

Los habitantes de Chaitén, Futaleufú y Palena debieron abandonar sus casas y embarcar precipitadamente en transportes marítimos del ejército sólo con lo puesto. Ni una maleta, nada. No hubo tiempo ni lugar más que para salvar vidas. La Oficina Nacional de Emergencia entregó mascarillas a unos 5.000 habitantes de la zona y agua potable. Mientras, el Gobierno estableció un radio de seguridad que inicialmente abarcó 50 kilómetros alrededor del volcán. Hoy la ciudad ha quedado sepultada entre cenizas, agua de deshielos provocados por el intenso calor que desprende el Chaitén y barro. Es literalmente una ciudad fantasma.

'Ni entre los 500 volcanes más activos'

Según Leopoldo López Escobar, doctor en geología de la Universidad de Concepción, lo ocurrido con este volcán "ha sido totalmente inesperado". Esto porque aunque Chile es parte del llamado 'Anillo de Fuego' que corresponde a los márgenes del Océano Pacífico, donde se concentra la segunda mayor actividad volcánica y sísmica del mundo después de Indonesia, "el Chaitén no estaba ni siquiera entre los 500 volcanes considerados geológicamente activos ni menos entre los 60 con registro eruptivo dentro de los últimos 450 años". El geólogo compara lo ocurrido en Chile con lo sucedido en Pompeya. La violenta erupción del Vesubio en el año 79 después de Cristo tomó desprevenidos a mayoría de los habitantes de Pompeya. Llevaba más de 1.500 años sin entrar en erupción, y era considerada una montaña inofensiva.

La diferencia, señala el experto "es que en aquella época existía una gran ignorancia sobre los volcanes por lo que muy pocos decidieron salir del radio de lo que más tarde se convertiría en una tragedia que terminaría con la vida de 2.000 personas". Murieron asfixiados entre ceniza, fango y una nube de gases. La ceniza, como en el caso de Chile "es como vidrio molido con flúor que puede ser mortal". También Pompeya, igual que Chaitén quedó oscurecida como si se hiciese de noche en pleno día.

Un volcán diferente del resto de los de Chile

El humo, que alcanza varios kilómetros de altura, puede ser divisado desde zonas lejanas. (REUTERS)

López Escobar señala que desde el punto de vista químico, el volcán Chaitén es extraordinariamente diferente de todos los otros volcanes que pertenecen al sur de Chile. Las lavas del domo tienen un contenido extremadamente elevado de sílice (74,44%). Ningún otro volcán de esta zona presenta contenidos tan altos de sílice. También tiene contenidos elevados de potasio, rubidio, uranio y torio y bajos de aluminio. Contiene altas razones isotópicas de estroncio, de plomo y bajas de neodimio. Desde el punto de vista petrográfico, las lavas del domo son altamente vítreas, presentando sólo un 5% en volumen de microcristales de plagioclasa, hipersteno férrico y biotita.

Por ahora, afirma el experto en volcanes "la evolución ha ido variando, la columna de gas aumenta o disminuye, y por estos días alcanza los 4 km. Ha llegado lava al cráter, aunque por ahora no puede fluir mucho porque es muy viscosa". Sin embargo, señala que el peor escenario sería que la columna colapse "porque como es muy viscosa y tiene una temperatura entre 400 y 700 grados celsius se puede producir una emisión de gases, polvo y cenizas sobrecalentados que expulsados por el volcán a la atmósfera, lo que hoy se llama una nube piroclástica (nube ardiente) puede alcanzar una velocidad de 100 km por hora y carbonizar todo lo que encuentre a su paso".

Planes de emergencia

Según Carmen Fernández, Directora Nacional de la NOEMÍ (Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior) existen planes en Chile para cada volcán con erupciones recientes: "Se realizan trabajos con comunidades y hay diseñado un plan nacional de protección civil del que se desprende un plan para emergencias volcánicas".

"La población es consciente de que en Chile se encuentran los dos volcanes más activos de Sudamérica: el Villarrica y el Llaima, que son los más peligrosos y con los que en Chile tenemos que convivir. Por eso tenemos planes prioritarios según el ranking de peligrosidad. El problema es que el Chaitén no tenía registro histórico", señala.

Por ahora han sido evacuadas alrededor de 6.000 personas. "Está en marcha el proceso de instalación en viviendas y se está haciendo un estudio para ver si se va a reconstruir Chaitén o si se va a emplazar la ciudad en otra parte. La presidenta nos ha dado tres meses plazo para resolver la situación de 916 familias", asegura.

Chile, un país de volcanes

A lo largo de la parte chilena de la Cordillera de Los Andes existen cerca de tres mil volcanes, desde pequeños conos de ceniza, hasta enormes calderas. Algunos se han mantenido intactos e inactivos por millones de años. Sin embargo, en Chile existen 500 volcanes considerados geológicamente activos y unos 60 con registro eruptivo histórico, dentro de los últimos 450 años y que suman más de 300 erupciones. Además, en Chile se encuentran dos de los cuatro volcanes más activos de Sudamérica: Villarrica y Llaima.

Fuente: Elmundo, 01/06/2008 Imagen : APT